Su hija desaparece en Silao y las autoridades le dicen que hay casos más importantes

11/04/2018 Comentarios

Ramona Ramos Mercado fue vista por última vez el 11 de septiembre de 2017 en Silao, Guanajuato. Sandra Mercado, su madre, acusa a sus dos hijos mayores –medios hermanos de Ramona– de llevarse a la menor e incluso asegura que son capaces de hacerle daño o hasta venderla a redes de trata. Ante una desaparición en medio de conflictos, resentimientos y venganzas familiares, las autoridades han minimizado el caso pese a que la joven, insiste Sandra, podría ser víctima de delito.

Ramona era estudiante de la secundaria “Miguel Hidalgo” en Silao, Guanajuato. Nació el 10 de febrero de 2003 en Estados Unidos al igual que dos hermanos. Es la cuarta de los cinco hijos de Sandra Mercado: dos mayores mexicanos, de su primer matrimonio, y tres más que procreó cuando se fue a suelo estadounidense.

La jovencita desapareció la mañana del 11 de septiembre de 2017.

“Antes de irse a la escuela, me dijo que iba a ir a recoger a su hermanito y yo me fui a una tienda que tengo. Después ya no la volví a ver”, comenta Sandra, mamá de Ramona.

Sandra Mercado desconoce el paradero de su hija pero dice estar segura de quién se la llevó. Afirma que fue Rafael, su hijo mayor.

EN MEDIO DEL CONFLICTO

Ramona vivía con uno de sus tíos debido a un acontecimiento violento ocurrido entre sus familiares en diciembre de 2016.

La joven fue presuntamente privada de la libertad por sus medios hermanos Rafael y Estephani, según denuncia la madre.

El 31 de diciembre de 2016, Sandra se encontraba en casa con sus hijos Ramona y Ramón, quienes viven con ella, y con Rafael, Estephani y dos nietos, que estaban de visita. Esa noche surgió un altercado, Rafael se puso violento, golpeó a la madre, sacó una pistola y la amenazó, según afirma Sandra.

“Me golpeó y me dijo: ‘te voy a quitar a tus hijos, por las buenas o por las malas’, refiriéndose a mis dos niños. […] Nos encerró a mí y a mi otro hijo y se llevó a Ramona a las 2 de la mañana […] después supe que la llevaron a la casa de una hermana mía y mi hermana nunca me avisó. Desde entonces tampoco hablo ella”, sostiene la madre.

Sandra asevera que dos mujeres llamadas Mari Carmen y Guadalupe, -amigas de Rafael y Estephani- ayudaron a llevarse a la menor en diciembre de 2016.

De acuerdo al relato de la entrevistada, los medios hermanos de Ramona pidieron un rescate.

“Estephani le marcó al padre y al hermano de Ramona para pedirles dinero y que le diera una camioneta que él tiene. Hicieron venir al papá [de Ramona] y ellos nos entregaron a mi hija. Esa vez la pudimos rescatar”, sostiene la mujer.

Sandra explica que sus hijos mayores crecieron con su padre y la abuela paterna. Ella se mudó a Estados Unidos pero -afirma- mientras estuvo en el extranjero se contactaba vía telefónica. Finalmente regresó a México hace nueve años con los dos más pequeños de la familia. “Quería retomar mi vida aquí”, comenta.

Su esposo y su tercer vástago aún viven en California, Estados Unidos.

Después de diciembre, los hermanos de Ramona acudieron al Sistema municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y denunciaron que presuntamente Sandra violentaba a la menor.

“Ellos pensaban que luego luego les iban a entregar a la niña. Ramona recibe una pensión de EUA de mi esposo, entonces, Rafael, quería tener acceso a ese dinero, que aunque es poco sí es suficiente”, detalla la mujer.

Ante la denuncia y sin una investigación de fondo, el DIF retiró la custodia de la menor a la madre y la llevaron a una casa hogar en donde duró seis meses; sin embargo, Sandra luchó por ella hasta conseguirla.

La mujer considera que los actos de sus primeros descendientes son por venganza.

En mayo de 2017 balearon la casa de Sandra. Ramona aún estaba a cargo del estado.

“La señora MariCarmen y Guadalupe [amigas de sus dos primeros vástagos] nos golpearon el 10 de mayo en un restaurante porque yo le dije a la Sra Guadalupe que porqué se había llevado a mi hija”, según acusa Sandra.

La víctima presentó una denuncia por la agresión y presentó un vídeo obtenido de las cámaras de seguridad. Señala que las personas de las imágenes son amistades de sus hijos. La denuncia penal no avanzó y pese al vídeo cerraron el caso.

Ramona regresó con la familia de su madre en junio de 2017; sin embargo, ella estaba en casa de sus tíos maternos.

Sandra argumenta que el motivo era por seguridad ante lo hechos de diciembre.

Desde el 11 septiembre de 2017 no se sabe más de Ramona.

La desaparición
La denuncia por desaparición quedó asentada en la carpeta número 93477/2017.

Sandra Mercado expone que la búsqueda ha sido difícil, al principio porque ella aún no recuperaba la patria potestad de su hija cuando desapareció y por la criminalización que, manifiesta, ha sido objeto.

“Hace dos meses apenas que el DIF me pone a mí como su tutora, o sea que ya estoy como madre de la víctima pero fue hace apenas dos meses”, señala.

Sandra espera que alerta Amber sea agregada puesta en los Puentes Internacionales.

Teme por su vida
Sandra responsabiliza a su hijo mayor: “Yo les he dicho [a las autoridades ] que ese muchacho [su hijo Rafael] tiene que ser porque él desapareció del pueblo desde entonces”.

La madre detalla que su principal preocupación es que le hagan daño a su hija, sea víctima de alguna delito o la involucren en alguna actividad ilícita.

“Tememos que este muchacho la entregue al tráfico de infantes, que la viole; que la haya vendido porque debía dinero, lo sé que estuvieron a punto de hacerle un embargo en Querétaro. Él es una persona muy agresiva, está loco. Él le tiene envidia, coraje, celos y rencor a mis niños. Si a mi que soy su madre me golpeó, ¿qué no le estará haciendo a mi pobre hija?”, comenta la mujer.

Sandra acudió a la Defensoría de la Mujer en Guanajuato, impulsada por el miedo y presentó una denuncia que se asentó en la averiguación previa número 99974/2017.

Sin avances
Hasta el momento no hay avances de la desaparición de la joven y las autoridades no dan importancia al caso, insiste Sandra Mercado.

Rafael ya no vive en Guanajuato y se cree que ahora radica en Querétaro, añade la madre, pero dice que no tiene certeza porque los parientes del joven le responden con negativas cuando ella cuestiona por su paradero

La ofendida pidió un cateo a las viviendas de Rafael e investigar al joven pero los funcionarios le responde que no pueden hacer nada.

“Me dicen que no pueden investigarlo porque violan sus derechos”, comenta la mujer.

Los padres de Ramona se les citó para las pruebas de ADN. Sin embargo tampoco hay información o avances si las autoridades han hecho confrontas del ADN con cuerpos o en otros estados.

Sandra reitera que las autoridades no le dan importancia a su caso.

“Incluso la licenciada que está a cargo de la carpeta de investigación, Maria Esther Pérez –de la Agencia 8 Especializada en Personas no localizadas en Silao, Guanajuato–, un día me dijo que ‘había casos más importantes que la desaparición de mi hija’”.

La mujer señala que si bien la desaparición de su hija se da en un contexto de conflictos familiares, pero el hecho es que hay una menor que está desaparecida, que puede estar en peligro.

“Yo les dije [a las autoridades] que temo por la vida de mi hija, se los he dicho, pero les vale”, agrega.

Sandra también culpa al sistema de justicia y de atención.

“Las autoridades nunca vieron el peligro aunque yo siempre les dije en todo momento –desde enero de 2017– que me la iban a robar a mi hija, que me la iban a quitar y yo tenia miedo, nunca me hicieron caso las autoridades ni tampoco los licenciados que me atendieron y mira lo que pasó. Que tengo que esperar o hacer para que me hagan caso, qué me la entreguen en una caja?”, puntualiza la mujer.

Cada día en México 4 niñas niños y adolescentes desaparecen en el país, de acuerdo a las cifras de la Red por los Derechos de la Infancia en México, en su informe “La infancia Cuenta en México 2017: Desafíos en el acceso a la justicia para niñas, niños y adolescentes”, dado a conocer a inicios de este 2018.

El documento destaca que la grave situación no cuenta con una respuesta contundente del Estado Mexicano.La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) ha documentado, con base a cifras oficiales, que niñas, niños y adolescentes corren más riesgo de ser desaparecidos si se encuentran entre los 13 y 17 años; 8 de cada 10 niñas y jóvenes reportadas como desaparecidas se encontraban en ese rango de edad, en varones, esta proporción es de 7 de cada 10.

“Cabe destacar que durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto ocurrieron el 72.3 por ciento de las desapariciones de niñas niños y adolescentes”, según revela el documento de esa organización.

Con información de: Zona Franca 

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