Con posible gasolinazo del 20% recibiremos el 2017: Expertos

15/12/2016 Comentarios
gasolina cara

¿Cuánto subirá la gasolina al iniciar el año? Estimaciones recientes apuntan a cifras arriba del 20%, el gasolinazo más brutal en muchos años. El litro de Magna no lejos de los 17 pesos, en lugar de los casi 14 actuales.

Hay excelentes ideas con un pésimo “timing”. El mejor ejemplo en el sexenio peñista es la Reforma Energética. Se liberalizó el sector en 2014, justo cuando los precios del petróleo iniciaban un largo y profundo desplome. Ahora los precios de la gasolina iniciarán ese proceso, justo cuando hay un peso impresionantemente depreciado frente al dólar y los precios del petróleo inician una tendencia al alza, gracias a los acuerdos de muchos países productores. Libre, el precio irá para arriba.

Gasolina crecientemente cara y sujeta a las fuerzas del mercado. Un paso más, necesario, en el reconocimiento de que México ya no es una potencia petrolera. Las reservas probadas y producción seguirán a la baja por años, al menos hasta que la inversión privada logre revertir la tendencia. Otro problema es la insuficiente, y crecientemente deficiente, capacidad de refinación. La importación masiva de gasolina ha llevado a que, lo impensable, la balanza comercial petrolera sea deficitaria desde hace más de dos años.

Costos inmediatos del gasolinazo

¿Costos inmediatos del gasolinazo? Varios, y al menos destacan tres. Uno es el trancazo a los bolsillos de la población, si bien la magnitud del golpe va a depender del tamaño del tanque, pues afectará más a aquellos que más dinero tienen. Lo cierto es que los dueños de camionetas gigantes no van a pestañear ante el aumento, por más que vayan a quejarse al respecto. Pero habrá personas cuyo ingreso sí se resentirá. ¿Qué dejarán de consumir para mantener su compra habitual de combustible?

Esto aparte del aumento en los precios en general, y que también golpean a la población. Por cada punto porcentual que sube la gasolina Magna, la inflación se incrementa directamente en 0.37 puntos porcentuales. Para la Premium el impacto es mucho mejor, pero de todas formas significativo (0.052). Un aumento de 20% en todo el país implicaría, por ende, una subida en la inflación en el mes de 0.84%. Eso sólo por gasolina, y sin considerar la “cascada” de aumentos que seguiría. No ocurrirá así en enero porque la liberalización no será a nivel nacional, pero impacto habrá. ¿Cuál fue la inflación total en enero de 2016? 0.38%. Debe esperarse un “chipotazo” inflacionario significativo en 2017. No sorprende que Banco de México espere que el año entrante la inflación supere el nivel de 4.0% que representa el límite superior de su banda objetivo. La gasolina, y el impacto de la depreciación del peso, serán potentes factores en esa subida.

El tercer costo es el político. En la memoria colectiva está la promesa del presidente Peña Nieto de “no más gasolinazos” gracias a la Reforma Energética. Lo cierto es que esa promesa era sólo por un tiempo (durante 2015, después de un aumento a inicios del año), y así se cumplió. Pero en la memoria colectiva quedó algo diferente: que ya no habría más aumentos a las gasolinas durante el resto del sexenio. No hay forma de cambiar esa impresión. De por sí, la popularidad de Peña es bajísima (en algunas encuestas su índice de aprobación es de apenas 16%, similar a la tasa del IVA). Lo más probable es que el masivo “gasolinazo” lleve a un mayor descenso, debido al nuevo “rompimiento” del compromiso presidencial.

¿Subsidiar la gasolina?

Una opción política atractiva, aunque desastrosa desde una perspectiva financiera, sería subsidiar el precio de la gasolina. Sin duda tentadora, pero el gobierno no puede darse ese lujo. Ello implicaría un aumento del déficit en las finanzas públicas que llevaría, más pronto que tarde, a una degradación de la calificación crediticia de México.

Pero hay otras razones para evitar esa tentación, que costó cientos de miles de millones de pesos en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón: el impuesto a la gasolina es excelente por tres razones. La más importante es que se trata de un gravamen progresivo. Esto es, paga más el que más dinero tiene. La dueña de la gigantesca camioneta pagará un impuesto muchísimo mayor que la señora que va en transporte colectivo. Ya eso sería suficiente para mantener un impuesto elevado. Pero ocurre que además es sencillo y rápido de recaudar y casi imposible de eludir (excepto cuando se compra gasolina robada): se paga en el momento en que se liquida la cuenta en la gasolinera. Ni declaraciones ante el SAT ni nada parecido. Además, sucede que es un impuesto ecológico, que obviamente incentiva que se consuma menos gasolina.

Por ello, no se puede, ni debe, subsidiar la gasolina. La administración Peña deberá enfrentar la furia popular ante una medida positiva en un pésimo momento. Hay cosas buenas que cuentan mucho, pero que parecen malas. El gasolinazo con el que iniciará el año en pocas semanas es una de ellas. La paradoja, en ese sentido, es que, a nivel macroeconómico, para las finanzas públicas, el final será feliz.

Con información de Forbes

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