Eruviel puso cara de “ya ni modo”, y en 6 años ignoró a familias de mujeres y niñas asesinadas, dicen

13/08/2017 Comentarios
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Eruviel Ávila Villegas está a punto de irse del Gobierno del Estado de México –le quedan hoy 34 días a su sexenio– y pasar la estafeta a su sucesor, al también priista Alfredo del Mazo Maza. Ávila deja la administración sumida en atroces y crueles feminicidios que pululan por toda la entidad que gobierna desde 2011. Se va y deja en los familiares de las víctimas un mal sabor de boca: el del silencio y la indiferencia ante las muertas y las desaparecidas. La certeza de que nunca las escuchó, no les hizo justicia y no puso fin a la violencia en contra de las mujeres.

En una conversación con familiares de víctimas y todos coinciden que a Eruviel Ávila lo caracterizó el silencio. Simplemente se quedó callado. Mientras que las organizaciones civiles reprueban su gestión en materia de combate a la violencia de género y afirman que su único acierto fue aceptar declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, aunque, demasiado tarde para presentar resultados exitosos.

CDMX.- Desde el año pasado, 26 familiares de mujeres asesinadas y desaparecidas esperan que Eruviel Ávila Villegas, Gobernador del Estado de México, las reciba. En ese lapso en su oficina sólo les han sellado de recibido los oficios de petición de audiencia, pero el mandatario no les ha dado la cara, dice Guillermina Hernández, mamá de Selena Giselle Delgado Hernández, una jovencita desaparecida en el municipio de Ecatepec desde hace siete años y medio.

La madre de Selena ya perdió la esperanza de ser recibida, pues a la actual administración le quedan hoy 34 días para concluir su mandato.

“En los últimos tres años nos ha recibido dos veces únicamente. Hoy hay una petición desde el año pasado de unos 26 familiares, pero no creo que nos reciba. Él ya se va. Las veces que nos ha recibido yo le he dicho en su cara que por qué no resuelven los casos y no me dice nada, nomás se queda callado. Le he dicho que como mi hija no se apellida Ávila o cualquier otro rimbombante o de prestigio, porque se apellida Delgado Hernández, por eso no tengo nada de mi hija”, dice Guillermina.

La hija de Guillermina es una estadística más. Es como si nunca hubiera existido, afirma afligida, porque no aparece ni viva ni muerta en una entidad en la que el feminicidio y la trata de personas son delitos que se cometen todos los días.

“Se queda callado, hace caras como de ‘ya ni modo’, pero no hace nada. Lo estamos viendo, siguen desapareciendo muchachas y siguen asesinándolas. En alguna ocasión llegó a decir [Eruviel] que había otras prioridades que los feminicidios. Yo le pregunté que si cuáles eran esas prioridades, y no nos contestó nada”, recuerda.

Esa ocasión que narra Guillermina no fue la única. El silencio ante las víctimas de feminicidio ha caracterizado a la administración de Eruviel Ávila Villegas. Lo cuestionan los familiares de las víctimas y calla; los medios de comunicación, y calla. A un poco más de un mes de su salida y de que le entregue la estafeta a otro priista, a Alfredo del Mazo Maza, el silencio continúa cayendo sobre las cabezas de las familias, incluso en casos tan escandalosos y atroces como el de la médico Jessica Sevilla Pedraza.

“Ni el Gobernador, ni [Enrique] Peña se han puesto en contacto con nosotros. Nada”, dice Juana Pedraza Benítez, madre de la joven médico de 29 años que fue degollada y desollada hace unos días en el Estado de México.

Por eso Juana y su esposo Abel han decidido moverse y, a unas horas de sepultar a su hija, iniciar la lucha por la búsqueda de justicia con una manifestación en el Monumento del Ángel de la Independencia de la Ciudad de México.

Desde el corazón de la capital del país, Juana le envió la noche del miércoles 9 de agosto un mensaje a Eruviel y a Peña Nieto para ver si así la escuchan.

“Por favor quiero justicia para mi hija, y que la muerte de mi hija no quede impune, que no sea una estadística más. Que su caso no sea archivado como un feminicidio más”.

El feminicidio de Jessica, aunque es uno de los más atroces, no es el único. La estadística se incrementa todos los días. De acuerdo con María de la Luz Estrada, directora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), de 2011 a 2016 en la entidad que gobierna el priista Eruviel Ávila fueron asesinadas 1,801 mujeres, y de esa cantidad sólo fueron investigados como feminicidios 27 por ciento de los casos.

Aunque la declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres es uno de los aciertos de la administración de Eruviel, lo cierto es que se dio después de varios años de lucha de las organizaciones civiles. La declaratoria llegó tarde, concluye María de la Luz.

El 28 de julio de 2015, el Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres acordó por unanimidad la procedencia de la declaratoria de Alerta en 11 municipios del Estado de México conurbados a la capital: Chalco, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec de Morelos, Ixtapaluca, Naucalpan de Juárez, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla de Baz, Toluca, Tultitlán y Valle de Chalco Solidaridad.

La alarma fue encendida cuatro años y medio después de que fue realizada la solicitud. Eruviel Ávila resistió a la alerta, de acuerdo con los activistas, para no dañar la imagen de su gobierno.

La afirmación de que Eruviel calla ante las víctimas no es nueva.

Fue la mañana de 29 de mayo de 2014 en el salón Don Alberto del Hotel Hilton de la Ciudad de México, cuando el Doing Business de ese año le otorgó altas calificaciones al Edomex por las facilidades para hacer negocios en la entidad. Eruviel Ávila presumió ese día las bondades de su estado. En la reunión coincidió con otros gobernadores, como Rafael Moreno Valle, de Puebla,  con quien se tomó fotografías, departieron, comentaron, sonrieron.

“Gobernador, ¿cuándo va a recibir a las víctimas de feminicidios?”, le preguntó SinEmbargo.

Eruviel Ávila enrojeció, se quedó callado y se encaminó hacia la puerta trasera, pero como estaba cerrada, decidió dar media vuelta para salir por la entrada principal del salón: “Gobernador, ¿cuándo  va a recibir a las víctimas de feminicidios? Ellas dicen que usted no las recibe”, se le insistió.

Ávila Villegas guardó silencio y siguió su camino resguardado por sus escoltas.

Este diario digital cuestionó al Gobernador porque Yuridia Rodríguez Estrada, asesora jurídica del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), denunció en una conferencia de prensa días antes que ni las autoridades federales ni el Gobernador Eruviel recibieron a los familiares de víctimas.

“La semana pasada pedimos una reunión a Eruviel Ávila para conocer el informe que presentará al grupo del trabajo [que reunía información en ese entonces para evaluar la posibilidad de emitir una Alerta de Violencia de Género), se hizo una carta, pero ese día se les cerraron las puertas de Palacio de Gobierno a los familiares. Entraron los activistas y familiares y un encargado les dijo que había cosas más importantes que atender. Nos han dicho que nos van a canalizar con la persona competente y nosotros no queremos que nos manden con nadie, la solicitud era con Eruviel, queremos ver con quién de tercero o cuarto nivel de poder nos van a mandar”, explicó Rodríguez en las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) ubicadas en la Ciudad de México.

De esa fecha hasta hoy la realidad no se modificó. Los familiares de las víctimas han tenido que lidiar con la indiferencia del Gobierno estatal, y la población del Edomex con feminicidios y desapariciones cada vez más dolorosos.

“La verdad esto va a empeorar. Se está viendo que al PRI no le interesa la gente, lo que quieren es dinero, fama y nada más, no se preocupan por la gente. Yo desde que estaba Peña Nieto como Gobernador empecé a luchar por mi hija; en este tiempo, en vez de aminorarse el problema, va creciendo más: antes se oía de vez en cuando ‘se perdió’, ‘la mataron’, ahorita no. Hoy la nota del día es ‘desapareció’, ‘apareció asesinada, violada’. No hay otro tema. Ya parece que es pecado se mujer, y ser mujer bonita es lo peor que le puede pasar a una mujer, porque se convierte en un blanco fácil para todo tipo de delitos”, dice Guillermina Hernández.

La madre de Selena lamenta la actitud de Eruviel Ávila, quien asegura, es originario de una colonia aledaña a donde ella habita en Ecatepec.

“Somos vecinos, son vecinos directos. Yo hasta le dije un día: su hija y sus familiares tienen guardaespaldas, mi hija no, por eso desapareció y por eso no aparece”.

Además de la indiferencia de las autoridades, y del propio Gobernador, los familiares de las víctimas también deben lidiar con el miedo y los peligros que enfrentan al buscar o exigir justicia por sus hijas.

El 26 de junio de 2014, cuando la Alerta de Violencia de Género aún era rechazada para el Estado de México, Cruz Pérez Moreno, madre de Jessica Lucero Olvera Pérez –una adolescente asesinada el 14 de julio de 2012 en Ecatepec, Estado de México, un mes después de denunciar a su violador–, realizó un recorrido por distintos puntos del municipio, de donde es originario Eruviel Ávila, junto con otros familiares de víctimas para colocar cruces rosas.

Las cruces se colocaron en lugares donde aparecieron muertas mujeres reportadas como desaparecidas: baldíos, banquetas, calles solitarias.

Cruz Pérez y el resto de los familiares buscaban llamar la atención del Gobernador Ávila Villegas. Pero ese día la madre de Jessica Lucero declaró que dejaría de buscar justicia porque tenía miedo: días antes unos sujetos ingresaron a su domicilio e intentaron secuestrarla, después de que ella acudió al penal de Chiconautla con dos abogadas para revisar el caso de su hija.

“Un vecino violó a mi hija y fuimos a denunciar, pero como no teníamos los dos mil pesos que nos pidieron para investigar, mi hija a tres semanas de la denuncia fue amenazada por su violador, y una semana después, desapareció. Al día siguiente la encontré muerta. La violaron y le aplastaron la cabeza con una piedra”, narró. Cruz llevaba en su cuello un collarín, porque los sujetos que ingresaron a su vivienda la lastimaron al arrastrarla por el patio.

Como Cruz Pérez, la señora Guadalupe Reyes Martínez, mamá de Mariana Elizabeth Yáñez Reyes, desaparecida el 17 de septiembre de 2014 en Tecámac, sección Bosques, afirma en entrevista que las familias de las víctimas, lejos de encontrar justicia, están en constante riesgo.

“El estado está lejos de que una Alerta de Género nos ayude. Estamos en constante riesgo de que algo nos pueda pasar; es desconcertante que no bajen los índices de personas desaparecidas y asesinadas”, dice.

La hija de Guadalupe desapareció cuando fue a la papelería a sacar copias para tramitar una beca. La principal línea de investigación de las autoridades mexiquenses es que la joven “se fue con el novio”, argumenta.

“Aquí querían  asociarlo con drogas, que era drogadicta, la más fácil del mundo. No hay ni una persona enjuiciada por el caso de mi hija”, lamenta.

Como resultado de las pesquisas sobre la desaparición de Elizabeth las autoridades le entregaron a su madre tres fragmentos óseos encontrados en el Río de los Remedios. Le aseguraron que su hija está muerta.

“Yo no voy a reconocer que es mi hija hasta que tenga el 85 por ciento de su cuerpo […], se dio el caso de la doctora que se encontró, pero lamentablemente de mi hija sólo encuentran tres fragmentos. Estamos hablando de hace tres años de la saña en contra de una estudiante promedio. Esto no es de hoy, no es de ayer. No tenemos cifras, números, porque al final del día mientras menos se vea, es lo mejor para el gobierno”, afirma.

A dos años de que fue implementada la Alerta de Violencia de Género en el Estado de México, los ministerios públicos cometen los mismos errores, a pesar de que existen protocolos y mesas de trabajo de las organizaciones civiles y familiares de víctimas que revisan los resultados de la medida.

Juana Pedraza Benítez, madre de Jessica, uno de los feminicidios más recientes, asegura que en el Ministerio Público le dijeron cuando fue a denunciar la desaparición: “Espere en su casa las 48 horas, si su hija no aparece iniciamos con la búsqueda”.

A Juana, y al resto de la familia de Jessica, no les quedó otra opción que emprender por su cuenta la búsqueda durante las primeras horas de la desaparición.

De acuerdo con las organizaciones civiles los protocolos que se establecen a raíz de la Alerta de Género indican que no se deben esperar las 72 horas que se pedían antes de la medida para iniciar con la búsqueda, porque las primeras horas son determinantes.

Yuritzi Hernández de la Rosa, coordinadora del Observatorio Ciudadano Mexfem, reprueba a la administración de Eruviel Ávila en el tema del feminicidio y violencia en contra de las mujeres.

“Hay un reconocimiento de la violencia feminicida y de género con la Alerta, eso fue importante, pero la implementación en los 11 municipios ha sido complicada […]. No me siento satisfecha, yo le daría un cinco. Se habla muy bien en el discurso, pero cuando se baja al MP, ahí vemos una deficiencia en política pública con perspectiva de género de todas las instancias de Gobierno”, considera.

Yuritzi agrega que la violencia en la entidad tiene un sentido de “permisibilidad” que normaliza la violencia porque no se castiga a los culpables. La impunidad, dice, es la madre de los ataques en contra de las mujeres.

María de la Luz Estrada, del OCNF, explica que las organizaciones civiles observan la implementación de la Alerta de Violencia de Género en el Estado de México. La realidad es compleja, dice.

“Necesitamos generar más medidas adicionales, porque no lo hemos podido revertir. La Procuraduría tiene que investigar con debida diligencia”, explica.

Para Estrada el Gobierno de Eruviel no obtuvo mejores resultados en materia de feminicidios y violencia de género, porque la alerta se decretó cuatro años después de que arribara al poder.

Es decir, Ávila Villegas actuó tarde y, una vez decretada, los resultados no son inmediatos debido a que se debe revisar la política de seguridad y la coordinación con los gobiernos municipales.

“¿Qué pasa cuando no sanciona? El mensaje es la impunidad, la autoridad se aferra: un feminicidio la autoridad no lo quiere reconocer. Está negada a hacer justicia a las mujeres. Es un mensaje de impunidad y discriminación, porque no agarran a los criminales por malas investigaciones, porque la autoridad es machista o está coludida. Sólo en los dos últimos años son más de 500 asesinatos de mujeres y sólo un poco más de 100 han sido investigados como feminicidios, sin que eso signifique que hay sentenciados”, dice.

Para las organizaciones civiles aún hace falta trabajar y continuar observando cómo se implementa la medida. Los resultados van más allá de la administración de Eruviel Ávila y quedarán, el 16 de septiembre, en la cancha de otro priista: Alfredo del Mazo Maza.

Con información de: SinEmbargo

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