No nos importan los policías

04/06/2018 Comentarios

El primero de junio, Salamanca, Guanajuato, vivió una tragedia. En un puesto de revisión vehicular ubicado a una cuadra de una escuela primaria, unos pistoleros abrieron fuego desde una camioneta y acribillaron a seis policías de tránsito. Cinco murieron en el acto y otro más en el hospital.

Ese hecho salvaje se llevó una nota de interiores en la prensa nacional. En las campañas
presidenciales casi no amerita comentario (Andrés Manuel López Obrador mandó condolencias a las familias de las víctimas). En Guanajuato, los candidatos a gobernador usaron el hecho como garrote para golpear a los rivales, pero no consideraron pertinente detener sus campañas. En el municipio, hubo un homenaje para los agentes caídos y luego cada quien a lo suyo. Hasta donde se sabe, no hay en marcha ningún esfuerzo excepcional para detener a los asesinos.

Esa indiferencia probablemente explique por qué se repiten sin parar las agresiones en contra de los policías. En el mismo Salamanca, tres policías municipales fueron asesinados en agosto pasado. Hace dos meses, dos policías de Irapuato corrieron la misma suerte. En total, 34 integrantes de corporaciones policiales han sido ejecutados en Guanajuato en lo que va 2018. De mantenerse esa tendencia, uno de cada 300 policías de esa entidad será asesinado este año.

Guanajuato no es un caso único. En abril, seis policías estatales de Guerrero murieron en un enfrentamiento con presuntos sicarios en Zihuatanejo. Hace un par de semanas, en Tecámac, Estado de México, dos policías municipales que resguardaban a una candidata a alcalde fueron secuestrados y asesinados. A principios de la semana pasada, un jefe regional de la policía de investigación del Estado de México fue acribillado en Cuautitlán Izcalli.

Inf: El universal 

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