Nacer por cesárea aumenta el riesgo de ser adultos obesos afirman investigadores

16/10/2017 Comentarios
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Estados Unidos.- Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York han demostrado que nacer por cesárea puede predisponernos a un mayor riesgo de obesidad en la vida adulta.

Los investigadores trabajaron con roedores y descubrieron que quince semanas después del destete, los roedores nacidos por cesárea pesaban un 33% más que los nacidos por vía vaginal.

El trabajo publicado en la revista Science Advances, indica que detrás de esta asociación se encuentra la microbiota intestinal, el conjunto formado por billones de microorganismos que habitan en nuestro tracto digestivo y que se encargan de funciones esenciales como entrenar a nuestro sistema inmunitario y también al metabólico, así como ayudarnos en la digestión de nutrientes.

Cada vez hay más investigaciones que constatan que hay una relación entre la alteración de esa microbiota y enfermedades como el asma, la diabetes tipo 1 o la celiaquía; también la obesidad e incluso el Parkinson o la esclerosis múltiple.

Durante el parto, al atravesar la vagina el bebé se impregna de los fluidos de la madre, en los que hay bacterias que pasan al recién nacido y empiezan a colonizarlo y a establecer su microbiota. No obstante, esa transmisión natural de microbiota, que se da en todos los mamíferos, se ve interrumpida con la cesárea. Y por tanto, también el entrenamiento que proporcionan estos microbios al sistema metabólico e inmunitario en desarrollo.

¿Efectos reversibles?

“Nuestro estudio es el primero que demuestra una relación causal entre la cesárea y un aumento de peso en mamíferos”, asegura Domínguez Bello. “Ahora estamos haciendo experimentos para tratar de restaurar la microbiota en los ratones y comprobar así si los efectos de la cesárea son de por vida o se pueden revertir”, añade.

En un estudio previo de 2016 este mismo grupo de investigadores demostraron que en humanos, era posible restaurar parcialmente la microbiota de los bebés nacidos por cesárea para que sus microorganismos intestinales fueran en su composición lo más similares posible a los de los bebés nacidos por parto vaginal. Para ello, en una prueba piloto Domínguez-Bello y sus colegas restregaban la cara de los recién nacidos por cesárea un paño impregnado en los fluidos de la madre. No obstante, “no sabemos si la restauración de la microbiota reduce el riesgo de enfermedades asociadas a la cesárea”, confiesa esta investigadora.

 “Nuestro estudio refuerza la hipótesis de que adquirir los microbios vaginales maternos es necesario para un desarrollo normal del sistema inmunitario y metabólico”, señala Domínguez-Bello.

La lactancia materna podría tener un efecto protector para la microbiota intestinal. Contiene nutrientes que el bebé no puede digerir y que están destinados a alimentar las bacterias en su intestino.

La lactancia materna podría tener un efecto protector para la microbiota intestinal. Contiene nutrientes que el bebé no puede digerir y que están destinados a alimentar las bacterias en su intestino.

El siguiente paso será estudiar en humanos si la dominancia de ciertos grupos de bacterias puede proteger frente a la obesidad y también evaluar otros factores que también pueden impactar positiva o negativamente en la microbiota, como el uso de antibióticos en una etapa temprana de la vida o la lactancia materna.

Con información de:  Science Advances

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