El PAN toma la vereda empedrada de su socio electoral, el PRD, y deja el camino libre para Morena

El PAN y el PRD surgieron en 1939 y 1989 como alternativa al “autoritarismo” del PRI, pero han pasado a ser una oposición en decadencia con la efervescencia de Morena, que pudiera convertirse en un partido hegemónico, dijeron analistas.

Ambas formaciones, alguna vez entre las más influyentes del país, hoy tienen dirigentes débiles, desdibujados, perdieron a sus figuras históricas y luego del tsunami del 1 de julio de 2018 conservan escaso poder en los estados y en el Congreso de la Unión.

El Partido Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), uno de derecha y el otro de izquierda que han ido por momentos en alianza electoral, tienen como elemento en común una gradual decadencia que se refleja en una débil y dividida dirigencia, la fuga de figuras históricas y la pérdida de poder en los estados y el Congreso por la desconfianza de la ciudadanía, coincidieron académicos.

El PAN y el PRD han perdido sus bases. Los dos ex Presidentes que llevaron al blanquiazul a la silla presidencial, Vicente Fox Quesada (2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), renunciaron.

De los ex Jefes de Gobierno de la Ciudad de México, bastión del Sol Azteca hasta 2018, ninguno sigue en la militancia: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (1997-1999), Rosario Robles Berlanga (1999-2000), Andrés Manuel López Obrador (2000-2005), Alejandro Encinas Rodríguez (2005-2006), Marcelo Ebrard Casaubón (2006-2012), se fueron y Miguel Ángel Mancera Espinosa (2012-2018), quien aunque es el coordinador de Senadores, no milita en el partido.

“La gente votó contra ellos”, dijo Ernesto Hernández Norzagaray, investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa. “El sistema de partidos pasa por un mal momento, no es competitivo ni trae propuestas, se carga hacia Morena y la confianza hacia Andrés Manuel López Obrador. No es saludable para la democracia y puede llevar a que volvamos a un sistema de partido hegemónico”.

Iván Iturbe Carbajal, académico de la Universidad Iberoamericana, especialista en partidos políticos y campañas, también alertó que toda democracia debe de tener una oposición sólida, responsable, constructiva y que genere debate y que señale errores, independientemente de ideologías.

“No la estamos teniendo. Es contestataria y solo busca capitalizar errores. Los medios de comunicación son los que están haciendo este papel de contrapeso en la medida en que pueden porque la agenda y los niveles de aprobación al Presidente les ganan”, aseguró.

Manuel Gómez Morín fundó a Acción Nacional en 1939 para hacer frente a la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y “ser una alternativa democrática al autoritarismo”. En 1988 tuvo como candidato presidencial a Manuel Clouthier, quien realizó una huelga de hambre de 176 horas contra el “fraude electoral” y en 1989 Ernesto Ruffo Appel fue el primer Gobernador de oposición al ganar las elecciones en Baja California, estado que desde entonces ha gobernado, pero se prevé que pierda este 2019.

Para 1994, su candidato presidencial fue Diego Fernández de Cevallos y de 2000 a 2012 el PAN tuvo su época de oro con la llegada a la Presidencia de Vicente Fox Quesada y, luego en 2006 con la de Felipe Calderón Hinojosa. En 2016 el blanquiazul tuvo su último respiro: ganó siete de 11 gubernaturas, bajo la dirigencia de Ricardo Anaya Cortés, quien terminó dividiendo al partido durante su intento fallido por llegar a la Presidencia de la República, el pasado 1 de julio.

El PRD surgió como respuesta a la “caída del sistema” en 1988. Fue fundado con una ideología política de izquierda el 5 de mayo de 1989 por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, su primer presidente, Porfirio Muñoz-Ledo e Ifigenia Martínez Hernández, quienes renunciaron a su militancia. Muñoz y Martínez son ahora de Morena.

En 1997, el Sol Azteca superó el 40 por ciento de los votos para la Ciudad de México, y obtuvo gran mayoría en la entonces Asamblea Legislativa. Cárdenas (1997-1999) fue el primer Jefe de gobierno de la ciudad electo democráticamente.

Pero después, por encima de la propuesta política, el partido se dividió en corrientes. Una de las tribus, la de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, “Los Chuchos”, firmó el Pacto por México de la mano de la oposición.

Ahora, en la época lopezobradorista, PAN y PRD “están bastante desubicados y perdidos como partidos. Les está costando mucho ser oposición. Hay fracturas en ambos”, expuso el académico Iván Iturbe.

Su única estrategia, observó, ha sido tratar de capitalizar errores u omisiones de López Obrador, como el desabasto de las gasolinas o las estancias infantiles. Pero no hay cambio en la opinión pública.

Ernesto Hernández Norzagaray, investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, encuentra tres puntos de encuentro entre ambos partidos.

“La propuesta política de ambas formaciones no transmite confianza hacia la ciudadanía por su crisis de representación muy seria; no tienen un liderazgo visible y no se ve por dónde pueda reconstruirse; y la legitimidad que traen porque no tienen un buen crédito político”, evaluó. “Ahí radica su debilidad”.

Rodrigo Perera Ramos, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, agregó que ambos partidos se alejaron de la ciudadanía y de sus principios al ver a estas instituciones como “maquinarias para hacer negocio” y no como intermediarios y representantes.

LAS MIGAJAS DEL PAN

De 2010 a la fecha, el Partido Acción Nacional (PAN) ha tenido seis dirigentes cuyo poder político ha caído gradualmente desde Gustavo Madero Muñoz (2010-2014) a Marko Cortés Mendoza (2018).

Madero, además de su capital histórico, ha sido Diputado y Senador, y actualmente está en el equipo del Gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, y Cecilia Romero Castillo (2014) fue la primera mujer dirigente del blanquiazul.

Sin embargo, llegó Ricardo Anaya Cortés (2015-2017), quien al inicio fue visto como un joven estrella, pero terminó por fragmentar al partido y quedar en el segundo sitio en las elecciones presidenciales del año pasado. Actualmente está desaparecido de la esfera pública.

“Se adueñó del partido”, afirmó Rodrigo Perera Ramos, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En el timón del barco quedaron el actual Senador Damián Zepeda Vidales (2017-2018), Marcelo Torres Cofiño (2018) y el actual dirigente Marko Cortés Mendoza.

“Hasta que no resuelva esas divisiones va a ser difícil que recobren el pulso y puedan capitalizar cualquier error de López Obrador”, dijo el académico de la Universidad Iberoamericana, Iván Iturbe.

“La dirigencia no puede ni meter las manos a la agenda mediática, que está dominada por López Obrador con sus conferencias. No los veo aparecer. No encuentran tema como oposición. Sus mensajes no están llegando a la opinión pública y no son ni de interés de los medios de comunicación”, destacó.

En los primeros meses de gobierno de López Obrador, el PAN solo ha cuestionado el precio de las gasolinas, sin encontrar resonancia en la opinión pública que los acusa de haber votado a favor del gasolinazo de 2017.

“Se añoran los años dorados. El PAN lo tuvo en el triunfo de Vicente Fox”, evocó Ernesto Hernández Norzagaray, de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

En las elecciones de 2016, en alianza con el PRD en algunas entidades, ganaron Chihuahua, Quintana Roo, Durango, Veracruz, Tamaulipas, Puebla y Aguascalientes. Pero se aproximaban las presidenciales de 2018 y comenzó el conflicto entre Anaya Cortés y Margarita Zavala, ex Primera Dama. Forcejearon por la candidatura hasta que ella renunció, y comenzó la fuga de panistas fieles al calderonismo.

En octubre de 2017, Zavala dejó el partido en el que militó 33 años, y optó por participar en la carrera presidencial como independiente. Aunque durante el periodo de campañas se salió de la contienda “por congruencia”, ya que se ubicaba en el último sitio de la preferencia electoral junto con el otro independiente, Jaime Rodríguez Calderón.

Un año después, en noviembre de 2018, el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa publicó su carta de renuncia a 30 años de militancia panista. Ahora, ambos planean fundar el partido México Libre, si logran las firmas necesarias para el registro.

“Serán panistas desilusionados los que se pasen al partido México Libre, pero no serán suficientes para integrar un nuevo partido político. No tiene una fuerza política y de movilización. No es el mejor momento para intentarlo”, prevé Iturbe.

El investigador Ernesto Hernández tampoco ve futuro para ese esbozo de partido, aunque sean dos personajes visibles del panismo y con una trayectoria política de más de tres décadas. “Calderón entregó la Presidencia al PRI. El PAN ya no pudo tener un tercer periodo presidencial”, evocó.

El ex Presidente Vicente Fox tampoco está en las filas del PAN, pues decidió no renovar su militancia. En 2012 manifestó su apoyo al candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto, por encima de la candidata del partido, Josefina Váquez Mota.

Otros personajes que han renunciado al PAN son Germán Martínez (ahora titular del Instituto Mexicano del Seguro Social), Gabriela Cuevas (se pasó a Morena) y Rebeca Clouthier. Manuel Espino y Ernesto Cordero fueron expulsados.

Bajo este panorama, el PAN es segunda fuerza política en México. Pero solo conserva diez gubernaturas en Guanajuato, Puebla, Baja California norte y sur, Chihuahua, Tamaulipas, Durango, Nayarit, Aguascalientes y Querétaro. En el Congreso, en la actual legislatura tiene 24 escaños en el Senado y 78 en Diputados.

Entre sus filas, aún figuran Francisco Búrquez Valenzuela, Roberto Gil Zuarth, Mariana Gómez del Campo, Héctor Larios Córdova, Juan Carlos Romero Hicks o Xóchitl Gálvez.

“Veo una oposición bastante sombría y el panorama electoral que les avecina en 2019 no se ve nada positivo”, dijo Iturbe respecto a las elecciones para Gobernador en Puebla y Baja California en las que, auguran las encuestas, arrasará Morena. Otra vez.

“Ellos debes estar haciendo algo en vez de esperar a que López Obrador se desgaste y cometa errores. No tienen iniciativa por ganarse la credibilidad de la gente”, añadió.

EL PRD SE APAGA

La dirigencia del PRD se fue desinflando poco a poco desde la corriente de “Los Chuchos” a la actualidad con Ángel Ávila Romero, presidente interino. En las elecciones del año pasado, a pesar de alearse a la derecha panista, estuvo a un paso de perder el registro y el partido navega en una crisis financiera que lo orilló a despedidos y ajustes a los gastos.

“Paradójicamente el mejor momento del PRD fue cuando Andrés Manuel López Obrador fue su dirigente nacional”, aseguró el investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Ernesto Hernández Norzagaray.

Después de Jesús Ortega (2008-2011) y Jesús Zambrano (2011-2014), quien firmó el Pacto Por México, desfiló Carlos Navarrete Ruiz (2014-2015), Agustín Basave (2015-2016), Beatriz Mojica (2016), Alejandra Barrales (2016-2017), Manuel Granados (2017-2018) y Ávila. Barrales desapareció tras su derrota a la jefatura de gobierno de la capital del país y Granados renunció al partido.

“Tuvieron una mala apuesta de tener un conflicto con López Obrador y de alejarse ideológicamente de lo que ofertaban y girarse hacia la órbita del PAN. Lo que dejó fue un hueco para cubrirlo con Morena”, analizó Iván Iturbe de la Universidad Iberoamericana.

En noviembre de 2014 comenzó la fuga del PRD con la carta de renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas, el líder fundador. Aunque un año antes López Obrador ya se había ido para comenzar a formar Morena.

Le siguieron, entre otros, los otros dos padres del Sol Azteca, Ifigenia Martínez Hernández y Porfirio Muñoz Ledo, así como Marcelo Ebrard, Alejandro Encinas, Manuel Granados, Héctor Serrano, y más recientemente, Alejandro Sánchez.

“No la tiene fácil. Lo mejor del PRD se fue a Morena”, destacó Hernández Norzagaray.

Para 2019 le quedan como Gobernadores Silvano Aureoles Cornejo en Michoacán, quien estaba de viaje durante el conflicto por los bloqueos del magisterio y en 2018 apoyó al candidato priista José Antonio Meade Kuribreña, y Carlos Joaquín González en Quintana Roo. En 2018 perdió Tabasco, Morelos y la Ciudad de México.

“Es difícil que puedan recuperarse porque Morena ha ocupado sus espacios”, estimó Iturbe.

En el Poder Legislativo también está disminuido: cuenta solo con 19 espacios en la Cámara de Diputados y 5 en Senadores.

Al PRD, como figuras en la esfera política, le quedan Miguel Ángel Mancera, coordinador de bancada del PRD en el Senado aunque no militante, el Senador Juan Manuel Zepeda Hernández, Fernando Belaunzarán y Mauricio Toledo, cuestionado por su dirigencia en la Alcaldía de Coyoacán.

“Si no afloran con alianzas entre partidos, van a desaparecer. Si quieren seguir haciendo las cosas como antes, van a desaparecer”, previó el investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Ernesto Hernández.

INF: SIN EMBARGO

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