Expertos le creen a Facebook cuando dice que no hubo fuego amigo… ni enemigo

Un día después de haber sufrido la falla más espectacular de su historia el pasado miércoles, Facebook aseguró que la causa de ésta fue un “cambio en la configuración del servidor”. Una explicación escueta que implícitamente quiere decir que su caída temporal no fue producto de un ataque dirigido, hipótesis también descartada por especialistas.

Durante más de 10 horas del 13 de marzo, Facebook y dos aplicaciones de su propiedad, WhatsApp e Instagram, sufrieron fallas que abarcaron desde la imposibilidad misma para ingresar a esos servicios hasta errores en servicios determinados, como publicación de historias, mensajería, inicio de sesión en aplicaciones de terceros —Spotify y Tinder, entre otras— y envío de fotos y videos.

Las anomalías se registraron en todo el mundo, pero no afectaron al mismo tiempo a todos los países ni a todos los usuarios. Mientras unos gozaban de todas las prestaciones, otros vieron totalmente denegado el acceso.

Downdetector, una página que monitorea en tiempo real la suspensión de servicios web, recibió 7.5 millones de reportes de fallas en la familia de aplicaciones de Facebook, con lo que se convirtió en la mayor caída de toda la historia. Casi cinco millones más que las que alcanzó la suspensión de YouTube en octubre de 2018, que sumó 2.7 millones de reportes, y que ocupa el segundo lugar, según el portal Recode.

En el momento de la suspensión, la página para desarrolladores de Facebook explicó que se estaban experimentando problemas que podrían ocasionar que algunas solicitudes de la interfaz de programación de aplicaciones (API, por sus siglas en inglés) se demoraran o fallaran inesperadamente. 

Al público en general, Facebook le explicó que se trataba de tareas de mantenimiento, mientras que su cuenta de Twitter descartó que fuera un ataque DDoS (denegación distribuida de servicio, por sus siglas en inglés). Se trata de un tipo de hackeo en el que se satura de solicitudes de servicio simultáneas a un sitio con el objeto de desbordar su capacidad hasta colapsarlo.

El hecho de que el propio Facebook se apresurara a aclarar que no se trataba de un ataque cibernético desató especulaciones en redes, sobre todo porque una conocida página que documenta en tiempo real los DDoS, Digital Attack Map, registró el miércoles una serie de intensos ataques provenientes sobre todo de China y dirigidos a América (México incluido).

Sin embargo, un artículo de la revista Wired publicado el mismo miércoles consideró que se trataba simplemente de teorías de la conspiración y explicó por qué, a su juicio, eran erróneas.

Antes de que Facebook informara oficialmente del “cambio en la configuración del servidor”, Wiredconsideraba como una explicación razonable que se tratara de una falla en el mantenimiento de rutina.

Wired citó declaraciones del vocero de Facebook, Tom Parnell, quien descartó que en la caída de sus servicios estuvieran involucrados piratas electrónicos. Versión secundada por el investigador Troy Mursch, escéptico también de las versiones de un ataque malicioso.

Y es que, como argumenta Wired, no es que los hackers no tengan en la mira a Facebook. De hecho, es presumible que todo el tiempo lo estén atacando. Pero recuerda que el valor de la red social para los piratas radica en sus datos. Tumbar el sitio no suena lógico si la intención es robarlos.

Además, Facebook es tan grande que sería un objetivo demasiado ambicioso para el tipo de cibercriminales que ejecutan DDoS. Wired cita a Alex Henthorn-Iwane, de la firma de seguridad de redes ThousandEyes. “Un Facebook, un Google, son tan masivos, y su ancho de banda e interconectividad son tan grandes que pueden absorber los ataques a gran escala de manera efectiva. Y, sin duda, han creado una arquitectura de conectividad a internet justo para lograr este fin”.

Wired expone que una compañía del tamaño de Facebook siempre dará pie a especulaciones malintencionadas. Pero, como señala el sitio especializado The Verge, la ausencia de información adicional por parte de la compañía de Mark Zuckerberg tampoco ayuda.

The Verge cuestiona que un servicio que involucra a miles de millones de personas tenga tan poca transparencia. Y, en sentido contrario a los chistes y memes que circularon burlándose de las fallas, propone que es tiempo de tomar a Facebook realmente en serio.

Inf: Proceso

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