Ordeñan manantial en el Ajusco

Aprovechando la escasez de agua en la Alcaldía de Tlalpan, piperos particulares la extraen directo de un manantial en una zona de preservación ambiental del Ajusco.

REFORMA constató cómo los operadores consiguen clientes por teléfono o por Whatsapp y cobran cada entrega desde mil hasta 3 mil pesos.

El ojo de agua se encuentra al final de un estrecho camino de terracería que se ha ido aplanando por el peso de los autotanques, a unos 15 kilómetros de Santo Tomás Ajusco.

El caudal, que antes corría entre piedras, ahora queda retenido en una especie de piscina hecha con plásticos.

A decir de pobladores, la extracción inició esporádicamente a finales del año, pero desde febrero es diaria.

“Es el único lugar donde todavía sale más agua, lo demás ya está seco y aquí esos vienen, sacan el agua, ni les cuesta y luego, ¿en cuánto te la venden? en miles y miles de pesos”, reclamó un poblador.

Los piperos y un hombre que vigila el lugar y organiza los turnos conectan las bombas. Ningún contenedor tiene rótulos de alguna razón social, algunos tampoco portan placas de circulación.

Admiten que son ilegales, pero se enorgullecen de repartir a bajo costo y casi de inmediato, cuando el servicio que ofrece la Alcaldía llega a demorar hasta ocho semanas desde que se levanta el reporte.

“Mil a Santo Tomás, por ejemplo, si bajamos más aumenta a mil 200. Ya de cuates y si hay tiempo, el mismo día que nos habla le entregamos, y si no al otro día”, ofrece uno de los conductores.

En los pueblos cercanos, los residentes saben que es un negocio clandestino con repercusiones ambientales, pero justifican que la crisis de agua potable en la demarcación no les deja muchas opciones.

Si las autoridades lo siguen tolerando, alertó Alma Orozco Segovia, investigadora titular del Instituto de Ecología de la UNAM, el agua no llegará a la zona de infiltración del acuífero y aumentará la necesidad de importarla.

“En apariencia no es un problema captar el agua y llevársela, pero sí lo es por ser un área de reserva, cuya función es permitir que los bosques y otros ecosistemas brinden estos servicios a toda la Ciudad”, indicó la experta.

Conforme disminuyan las reservas hidrológicas, añadió, habitantes de la Alcaldía y la CDMX no padecerán días o semanas sin agua como en actualidad: vivirían una escasez permanente como la que ocurrió con la reparación del Cutzamala.

“(Con) sequías más prolongadas en la zona alta del Ajusco, ni los que recolectan el agua para vender van a tener agua que captar y habrá más contaminación”, agregó.

De acuerdo con cifras oficiales, el manantial del Ajusco de Tlalpan es uno de los 69 que en la Ciudad de México aportan 69 millones 120 mil litros por día.

La tolerancia hacia los delitos ambientales provoca también que se repliquen en otras demarcaciones, ya sea por gobiernos o particulares, lamentó Orozco Segovia.

Y aunque algunos habitantes quieran justificar la extracción ilegal, sin control, para disminuir los problemas de abasto de agua, la especialista consideró que ello sólo provocará un deterioro mayor y acelerado de las zonas protegidas.

“Dicen que de todas maneras se necesita el agua en otras partes, que se la lleven y hasta ganan un poquito más de ingreso, (pero) esa es la misma ideología que hay en zona de huachicoleo, es una manera de pensar equivocada y lamentable”.

Dichas afectaciones no sólo impactan a los habitantes que suman hasta ocho meses sin suministro de agua potable o deben esperar hasta dos meses para adquirir una de las 150 pipas destinadas para toda la demarcación.

Ya alcanzaron a los que se encuentran en zonas donde no había fallado el suministro en los últimos 30 años, como las urbanas, las del Centro o zona de hospitales.

El agua antes corría por piedras y se reinfiltraba. El riesgo de explotarlo es a largo plazo, con daños irreversibles.

INF: REFORMA

Comentarios

comentario

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here